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Nutrición

La vida moderna que llevamos poco a poco nos ha ido desgastando. Realizamos todas nuestras actividades de prisa y a veces no nos detenemos ni para respirar. Todo sucede afuera y nos cuesta ver hacia adentro. Vivimos para los demás, para el qué dirán, nuestra cabeza siempre está pensando y pensando y pensando y esto nos acaba desgastando física, mental y emocionalmente.

Nuestra atención y nuestra energía están enfocadas hacia afuera, esperando el producto milagroso que nos haga flacos y sanos como por arte de magia. Las campañas publicitarias de las grandes firmas nos bombardean con sus anuncios y llegamos a la conclusión de que si queremos ser exitosos, sanos, delgados y felices, debemos consumir esos productos. Por lo mismo, vivimos a dieta constante, comiendo todo lo que anuncian y que en realidad nos tiene desnutridos, estresados, enfermos, malhumorados, deprimidos y con sobrepeso... Si los beneficios de lo que anunciarán fueran ciertos, hoy en día estaríamos sanos, delgados, bien nutridos y contentos.

Gran parte de lo que comemos es de muy mala calidad, comemos en exceso azúcares refinados, harinas refinadas, aditivos, colorantes, conservadores, grasas de mala calidad, endulzantes artificiales, exceso de hormonas y antibióticos procedentes de la leche, la carne, el pollo.... Se supone que la comida te da energía, pero si estamos comiendo alimentos procesados, producidos en una planta, con todo tipo de conservadores e ingredientes que a veces no podemos ni pronunciar, de donde vamos a sacar esa energía que necesitamos para "sobrevivir" en el día a día?

Pero qué pasaría si cambiaras a una alimentación más sana y comenzaras a ver cambios positivos en tu salud, en tu estado de ánimo, si tu cansancio crónico y estrés fueran desapareciendo? Si comenzarás a perder peso y a ganar vitalidad? Si te olvidaras de las dietas?

Mucha gente piensa que comer sano es comer insípido y eso está muy alejado de la realidad. La comida sana puede ser realmente deliciosa y con el tiempo irás perdiendo el gusto por la comida muy procesada a la cual eras adicto. Lo único que se requiere es un poco de voluntad y tiempo de tu parte, así como un poco de orientación para comenzar a buscar productos sanos y experimentar en la cocina. Dado que cada persona es diferente, no se puede generalizar una dieta para todo el mundo, por eso es tan importante que cada uno vaya experimentando que le hace bien y que no. Nadie conoce mejor a tu cuerpo que tu mismo.

Yo era adicta a los chocolates, a los carbohidratos y comía poca fruta y casi nada de verduras. Afortunadamente, tengo un cuerpo fuerte y una buena genética y rara vez me enfermo. Sin embargo, un día después de unas vacaciones, mi cuerpo empezó a quejarse por tantos años de alimentarlo mal. Supongo que mi cuerpo se había quejado miles de veces, pero obviamente yo nunca le había hecho caso. Pero esta vez fue diferente, por primera vez escuché conscientemente a mi cuerpo que me pedía alimentarme de forma diferente, cosa que por años nunca quise hacer. Comencé a buscar por muchos lados, pero siempre encontraba lo mismo: debes hacer dieta, consumir tantas calorías y comer cosas que ni siquiera se me antojaban…. Después de haber vivido a dieta casi toda mi vida, yo ya no estaba dispuesta a volver a pasar por eso; dentro de mí sabía que había algo más, que no puedes ir por la vida contando calorías, estando a dieta permanente y viviendo estresado pensando que todo te engorda y por lo mismo, siempre comes con culpas. Así que seguí buscando y fui encontrando diferentes alternativas de comida y las fui experimentando. En este proceso, fui constatando los beneficios de cambiar de alimentación, así como las dificultades que un proceso de cambio de hábitos conlleva. También me fui dando cuenta de los desequilibrios emocionales que activan la alimentación de manera impulsiva y los auto- sabotajes en los que todos caemos. Pero entendí que cada tropiezo es un gran aprendizaje. Ahora creo fervientemente que es muy importante alimentarse de forma adecuada, volver a lo básico, porque la alimentación hace toda la diferencia; finalmente, "somos lo que comemos".

Si salgo a un restaurant o tengo un evento, me como lo que se me antoja, lo disfruto enormemente, pero después de darme esos lujos con la comida, mi cuerpo me pide cosas más saludables y yo le hago caso porque eso es lo que realmente me hace sentirme bien. Y es una maravilla dejar de vivir pegado a la báscula; comiendo de forma sana y deliciosa, puedes mantener tu peso de forma muy sencilla.

Es en base a todo esto que he decidido poner mis conocimientos al alcance de las personas, para que al igual que yo puedan cambiar su calidad de vida a través de una mejor alimentación.

Si quieres que te ayude a cambiar tus hábitos alimenticios y a sanar tu relación con la comida, ponte en contacto conmigo, me encantará poder ayudarte.

carmen@abundantia.com.mx